ACADEMIA DE HISTORIA SANTA CRUZ DE MOMPOX

miércoles, 3 de junio de 2009

Brillante Exposicion sobre la Independencia de Mompox en Cartagena

Comité de Altos Consejeros para el Bicentenario en Bolívar
(Entre ellos Pablo Miranda De Leon, Leonardo Difilippo Echeverry y Enrique Altamar Valest de la Academia de Historia de Santa Cruz de Mompox)


“Antecedentes del grito de independencia absoluta en Mompox el 6 de Agosto de 1.810”

Intervención en Cartagena, Octubre 20 de 2009.

Antes de afrontar el tema que trataremos, agradezco al Sr. Gobernador de nuestro Departamento la gentil invitación a la Academia de Historia de Santa Cruz de Mompox a ser participe en la organización de los actos oficiales con motivo del Bicentenario de las Independencias; a la Sra. Maria Claudia Berrocal, directora del Fondo Mixto para las artes y la Cultura de Bolívar, por su compromiso a que esa invitación se cristalizara y por supuesto a Ustedes por su presencia.

El tema: “Antecedentes del grito de independencia absoluta en Mompox el 6 de Agosto de 1.810”, voy a recrearlo retrocediendo en la historia geopolítica de Europa para así dar luces y poder entender los hechos acaecidos ese día del mes de elevar cometas. Recordemos que al cierre del siglo XV e inicios del XVI los Reyes católicos expulsan los últimos reductos moros en la península Ibérica, Galileo Galilei reta al poder absoluto de los Papas con la teoría de Copernico, Leonardo Di Vince asombra al mundo con sus inventos, Lutero traduce la Biblia para ponerla al alcance del pueblo raso y así, con ese mismo talante, se presentan una serie de hechos que retan al sistema político, económico y social que dominó el diario vivir en el Medioevo. Posteriormente la Ilustración del setecientos marca el esplendor y crisis del sistema denominado Antiguo Régimen Español, de modo que constituye una época de transito hacía el Liberalismo decimonónico. A lo largo de ese siglo llegan a España, de manera lenta pero efectiva, las luces que iluminaban Europa.


Durante el reinado de Carlos III (1.759 – 1.788) se idearon y pusieron en practica decisivas reformas políticas, económicas y sociales, obra de sus ilustrados ministros (Esquilache, Floridablanca, Campomanes, etc.) quienes progresivamente empiezan a acoger algunas propuestas del pensamiento ilusracionalista, que evoluciona hacia el ilustrado y liberal, de Leibniz, Wolf, Bacón, Newton, Smith, Descartes, Rousseau, Diderot, Voltaire, etc. La mezcla de todas esas corrientes con la tradición Española, fiel al Absolutismo monárquico, el catolicismo y el escolasticismo, dará lugar a una particular y lenta revolución liberal que igualmente se riega por todos los territorios del reino, sin excluir en nuestro caso al Nuevo Reino de Granada.

Este Rey impulsó reformas en lo económico y apoyó la creación de Sociedades Económicas de Amigos del País, estableciéndose en Mompox la primera del Nuevo Reino en 1.778. Como si se tratara del redescubrimiento de América envían científicos (Humbolt, Mutis, etc.) a investigar y estudiar el nuevo mundo en todas sus facetas, pues hasta ese momento en su mayor extensión era todo un misterio; por cedula real se hizo el comercio libre y protegido, entre 13 puertos peninsulares y 24 americanos. Igualmente, durante este periodo, un hecho acaecido en Madrid (1.766), que pasa a la historia como motín de Esquilache, genera la expulsión de los Jesuitas de todos los territorios del Reino y sus bienes son confiscados; esto produce, como efecto colateral, que la educación pase a manos de laicos o a congregaciones religiosas menos renuentes al cambio planteado.

A la fecha referenciada, ya los diferentes reinos, principados y provincias de las Coronas de Castilla y Aragón se habían unificado, con centralización política-administrativa tras los decretos dictados por el primer Borbón, Felipe V (1.700 – 1.746), Duque de Anjou (Francia), nieto de Luís XVI de Francia, para lograr la modernización del todopoderoso Estado bajo el criterio de los ilustrados franceses que promulgaban la razón como el principio de toda actividad humana. La religión, la tradición o la superstición se consideraban como no racionales y por lo tanto no podrían ser guía de la sociedad. Esto permitió a los súbditos la movilidad por cualquier territorio del Reino, lo que se tradujo en un fuerte crecimiento de la economía y el surgimiento de una nueva, rica y poderosa clase comerciante, al tiempo que llegaban nuevas ideas del resto de Europa, viajando oficial o clandestinamente a América.


En 1768 llega de Torrecillas de los Cameros a Cartagena de Indias Don Pedro Martínez de Pinillos, personaje que a la postre se instala en Mompox ocupando importantes cargos públicos y al amasar su inmensa fortuna como comerciante le permite controlar lo político. Todas sus actuaciones parecen estar marcadas con un sello característico, que coinciden con lo propuesto por el movimiento liberal del momento: educación, agricultura, libre comercio, investigación, etc. El comercio establecido en Cartagena en la época, por su parte, es controlado en su mayoría por gaditanos de la provincia de Cádiz quienes monopolizan el consulado de comercio de esta ciudad, hecho que al parecer no le permite a Don Pedro aparecer como uno de sus fundadores y le crea un distanciamiento con ellos. Pero por petición personal y decisión real tuvo forma de excusarse y hacer su comercio a través del puerto de Santa Marta; este consulado, en muchos casos, combatió el comercio de Mompox al que catalogaba de ilegal y otros, de ahí que a los momposinos no les interesara pertenecer a las organizaciones de Cartagena.


Don Pedro desarrolla su exitosa labor de comerciante asentado en Mompox, como sede principal, permitiendole favorecerse de sus dadivas filantrópicas: ayuda a presos, menesterosos, mujeres vergonzantes, enfermos, destechados, joyas religiosas y la más importante, su obra insigne, el colegio San Pedro Apóstol que se instaló autorizado por cedula Real el 29 de agosto de 1.809 y que empezó a funcionar en el antiguo claustro de los jesuitas. En sus Constituciones, ordenanzas o estatutos que se redactaron para darle orden a su funcionamiento, se plasma el pensamiento Liberal de boga en España.

Su empresa comercial no sólo operó a nivel local, sino que lo hizo en el ámbito nacional e internacional, contando con sus propios barcos marítimos, teniendo representación en Europa. Su comercio fue de doble vía, importando y exportando. En carta de la junta Suprema Gubernativa de España e Indias (instalada el 25 de septiembre de 1.808), fechada en el Alcázar de Sevilla el 27 de junio de 1.809, dirigida a todos los Virreyes se les informa que el gobierno intruso de Joseph Napoleón tiene planes para la sublevación de las Americas. Que para ello han delegado en cada virreinato una persona, y para la Nueva Granada el encargado es uno de los Pinillos.

El 27 de octubre del mismo año el Virrey oficia a Vicente Talledo que está en Mompox, para que indague sobre los Pinillos, les haga inteligencia, les intervenga las comunicaciones (chuzar) y le informe a la mayor brevedad lo indagado. Dentro de las averiguaciones hechas por Talledo, comunicadas al Virrey el 13 de noviembre de 1.809, dice: “que existe una compañía de Pinillos, que el director en el momento es el señor Juan Manuel Sorzano, que el primer director es Don Cayo Pinillos que se encuentra en España. Que habían mandado construir dos barcos y que al parecer Napoleón se los compró. Que muchos de los intereses los tienen en Santander España, donde tienen un dependiente de apellido Choperena. Confirma además que gozaban de franquicia de derechos dispensados a las expediciones que introdujesen por Santa Marta, por Reales órdenes obtenidas por el mismo Don Pedro, quien ya era difunto.’’


El reformismo del gobierno de Carlos III se continúa y, a su vez, se frena, durante el reinado de Carlos IV su hijo. Un año después de su llegada al trono (1.788) estalla en su vecina Francia la revolución Liberal, con el antecedente de la independencia de EE.UU. (1.776), y el peligro de contagio llevará a sus ministros a tomar medidas para que sus reformas no derivasen en la destrucción del sistema político, económico y social vigente. La última década del siglo XVIII será especialmente conflictiva.

Las guerras se suceden, primero contra Francia (1.793 – 1.795) y luego contra Portugal (1.801) y Gran Bretaña (1.796 – 1.802 y 1.805 – 1.808), dejando a la Corona sumida en una profunda crisis fiscal que no logrará superar. El malestar social, producto de la crisis económica, se generaliza en un rechazo al gobierno por parte de todos los sectores: la nobleza, por la perdida de privilegios y el favorecimiento a la burguesía; la clase ilustrada, por la paralización de algunos avances; la iglesia, por los continuos agravios contra sus derechos, jurisdicción y bienes; y el pueblo, muy influenciado por ella.

El blanco de todos los males fue Godoy, favorito de Carlos IV, considerado un déspota, y la esperanza el príncipe Fernando. El motín de Aranjuez (marzo 17 de 1.808) lograra la caída de Carlos IV, que abdica en Fernando VII (19 de marzo), dando comienzo a una nueva época llamada contemporánea. Pero Fernando VII no tendrá tiempo de gobernar en ese momento. En Mayo de 1.808 se quebró la pretendida tranquilidad que se quería mantener ante el avance de las tropas francesas que ocupaban la península en ejecución del tratado de Fontainebleau, firmado el 27 de octubre de 1.807. Si en un principio los franceses se consideraron aliados de Fernando, tras su acceso al trono, en esos momentos se desconfiaba de ellos. En los distintos rincones del reino se empezaron a tomar las primeras medidas defensivas, contrarias a las ordenes del gobierno Central, que para Mompox lo representaba Cartagena, cuya legitimidad comenzó pronto a ponerse en entredicho. En abril, Fernando VII y los miembros de la casa real parten a Bayona, dejando una Junta Suprema de Gobierno del Reino.


El resto de las instituciones fundamentales, a su cabeza el Consejo de Castilla, intentan mantener el orden pero los acontecimientos se aceleran. Los sucesos del 2 de mayo en Madrid, la definitiva abdicación de Fernando VII en Carlos IV y de este en Napoleón (6 de mayo) y la convocatoria de la asamblea en Bayona (19 de mayo), fueron agitando al pueblo, provocando un levantamiento generalizado ante un Gobierno sin Rey y bajo las ordenes de una potencia extranjera y, por tanto, ilegítimo. La Guerra y la revolución estallan en todos los territorios del Reino. El acatamiento de las ordenes del nuevo gobierno francés por las instituciones y órganos centrales y periféricos del reino, serán rechazadas por buena parte de la población.

Las provincias fueron el marco propicio para acoger al poder político, a través de juntas alzadas contra ese gobierno ilegitimo. Juntas revolucionarias, en cuanto que se sublevan a las autoridades establecidas, pero que se constituyen con el objeto de recuperar la legalidad fundamental, rota tras la abdicación de Bayona. Dichas juntas asumieron el poder para garantizárselo a su titular legítimo: Fernando VII, llevando a la practica la segunda escolástica española de la “traslatio imperii” según la cual la soberanía era otorgada por Dios al pueblo de forma inmediata y éste la trasmitía al Monarca, que la obtenía así de forma mediata; unida a las nuevas doctrinas del estado de naturaleza y el pacto social desarrolladas por el ilusnaturalismo racionalista y los ideólogos de la Revolución francesa, que llevaban a la soberanía nacional e incluso popular. Los vecinos de Mompox, en un acto espontáneo de acatamiento al Rey Fernando VII, levantan un acta el día de octubre de 1.808 donde plasman sus voluntades y enumeran las donaciones en oro, joyas, piedras preciosas y otros bienes que le hacen para afrontar la resistencia contra el invasor. El 20 de julio de 1.810 Santa Fe de Bogota establece una de esas juntas patrióticas y Mompox, aprovechando la coyuntura, al conocer el 5 de agosto esta trascendental noticia, rompe con el mandato Cartagenero que representa la oficialidad del gobierno de la metrópolis el 6 de agosto de 1.810.

Ese día, en forma soberana, al grito fiero de: “Ser libres o morir” el pueblo va al edificio del cabildo donde los notables firman el acta de Independencia Absoluta de España o cualquier nación extranjera. Como respuesta, la institucionalidad cartagenera envía un ejército regular comandado por Antonio José de Ayos, para someter a la ciudad, aduciendo que Mompox ha declarado la Independencia Absoluta de la Junta de Regencia de la Metrópolis; cerca a la población de San Zenón, desde las siete de la mañana del 21 de enero de 1.811 y hasta las horas de la tarde del 23, se presentan enfrentamientos entre los ejércitos momposinos y cartagenero, pasando a la historia como la batalla de la Quinta, siento inicio de las continuas guerras fratricidas que se presentan en tierras de la que hoy es nuestra querida Colombia.

Don Pedro Martínez de Pinillos muere el 15 de mayo de 1.809 en Cartagena; sería temerario de mi parte afirmar que esos hechos gloriosos fueron influenciados, de una u otra manera, por el liderazgo que ejerció durante su vida en la comunidad momposina de la época. Pero de todas maneras el Dr. José Maria Salazar, José Maria Gutiérrez de Caviedes, la Sra. Etanisla Barón, Don Vicente Celedonio Gutiérrez de Piñeres, el presbítero Dr. Juan Fernandez de Sotomayor y Picón, Luís José Serrano y Díaz, José Julián y Pedro Guillin, Manuel Ilario Campuzano, León Vigil, Pedro Villa en un acto colectivo, de liberalidad y profundo convencimiento, firman el acta a nombre del pueblo, marcando el sendero para que posteriormente otras comunidades hicieran lo mismo. Muchos de ellos, más Don Pantaleón German Ribon y Segura, Don German Gutiérrez de Piñeres, Don Gabriel Gutiérrez de Piñeres, Don Juan Bautista del Corral y Carriazo, el Coronel Nicolás Valest, Casimiro Martínez, Matías Serrano, Matías del Villar, Matías Gutiérrez de Piñeres, Mariano, Raimundo y Blas de Carcamo, Maria Ignacia Vásquez de Mondragón, Pepa Silguero, Petronila Ribon, Santos “la Manchada”, Sebastiana Godoy, Rosalía Guillin, Petronila Canedo, Marcelina del Corral y muchos otros luchadores anónimos del pueblo, ofrendan fortunas, familias y en muchos casos sus vidas durante las guerras por alcanzar la tan anhelada libertad; desde Mompox el Libertador SIMON BOLIVAR, el 29 de diciembre de 1812, da inicio a la campaña admirable que culmina en Caracas el 6 de agosto de 1.813. Por eso reclama, como justo reconocimiento, el titulo de ser: “CUNA DE LA INDEPENDENCIA EN COLOMBIA”.




Hoy me cuestiono frente a los actos de celebración del Bicentenario, si corresponden al ideario que llevó a toda esa pléyades de próceres a realizar tan alto sacrificio en la búsqueda de una patria; hoy la distribución geopolítica de nuestro territorio reclama a gritos la necesidad de una reforma a la Constitución Política Nacional, para que muchas comunidades ingresen a los beneficios brindados por el desarrollo del sigo XXI. Mil gracias por su atención.


LEONARDO DI FILIPPO ECHEVERRI
ACADEMIA DE HISTORIA DE SANTA CRUZ DE MOMPOX
Fotos: Grupo en Facebook , Bicentenario Bolivar
posted by Academia de Historia Santa Cruz de Mompox - Colombia at 11:16

1 Comments:

Estimados amigos de la Academia de Historia de Mompox,
He hecho una búsqueda por todas las fuentes electrónicas que conozco y no he tenido éxito en encontrar una copia del acta de independencia del 6 de agosto de 1810. ¿Es posible que ustedes puedan subir un enlace con el documento?
Agradezco de antemano su atención.
RJCC

22 de julio de 2013, 20:13  

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